Las redes sociales han dado voz a las trabajadoras sexuales

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Grace Bellavue es lo más parecido que existe en Australia a una celebrity del gremio de la prostitución.

Se trata de una escort de 25 años, que se dedicaba a temas de marketing digital y que tras varios cambios de rumbo se ha convertido en una icono de la red, alborotando las plataformas sociales mediante sus tweets picantes, sus detalles como profesional del sexo o con sus opiniones sobre el matrimonio.

En su biografía de Twitter describe su afición al hip hop y detalla su profesión de escort. Su foto de perfil es su cara. En ocasiones sorprende con sus fotos en lencería fina, y a veces incendia la red con tweets detallando parte de su rutina diaria, como por ejemplo uno de sus estados más en entredicho de la semana pasada: “Off to a hotel suite for some anal, blow jobs, wine, spa baths and hot sex. Time to go to work.”

El caso, es que en los últimos meses está llenando su agenda entre clientes y periodistas para realizar entrevistas. Entrevistas que hacen que su agenda de clientes siga creciendo, alimentando la pescadilla que se muerde la cola.

Con más de 9.000 followers en Twitter, Grace afirma que casi el 70% de las reservas de sus servicios le llegan a través de las redes sociales. Lo mismo twittea sobre política, que facilita consejos sobre sexo oral o incita a otras trabajadoras sexuales a adoptar nuevas herramientas de marketing online.

Su discurso intercala aspectos sobre su trabajo con una campaña para mejorar los derechos de las trabajadoras sexuales en el continente australiano. Además se ha convertido en una blogger de referencia en el blog femenino Mamamia.

En cierto modo, ella es el producto de un marketing muy bien hecho. La personalidad de Grace es su propia marca. Dejó su trabajo en una agencia de escorts para convertirse en una mujer autónoma hace más de 2 años, usando su formación y experiencia en los entornos del marketing digital.

Grace se convirtió en profesional del sexo a los 18 años en un prostíbulo de su ciudad natal ,fascinada por el sexo, y por la idea de convertirlo en arte y en su modo de vida. Según relata en algunas de sus entrevistas, su primer encuentro profesional, apenas cubrió sus expectativas novelescas. Es por ello que esa misma noche recibió doce clientes más, llevándose 1.000 dólares australianos en apenas unas horas de trabajo.

En casa no pudo explicar los repentinos flujos de dinero, argumentando que estaba haciendo negocios con drogas. Le llevó varios meses para recopilar el coraje suficiente para contárselo a su madre, quien reaccionó echándola de casa.

Durante los años siguientes, experimentó varios trabajos de oficina antes de lanzarse a una carrera en el mundo del marketing digital. Aburrida del horario "nine-to-five", reanudó su carrera como trabajadora sexual, trabajando para distintas agencias dentro del país. Varios cambios de trabajos sexuales a trabajos de oficina se sucedieron en los siguientes años, hasta que hoy en día parece haber encontrado la estabilidad dentro del mundo de la prostitución.

La fiebre en Twitter empezó como un experimento, pero se ha convertido en una de sus mejores armas para atraer clientes, incluso le ha ayudado para relacionarse en grupos de influencia en el gobierno australiano para luchar contra la discriminación de las trabajadoras sexuales.

Este pasado mes de Mayo. Grace empleó su perfil de Twitter para revelar la identidad de un hombre que le atacó años atrás en su apartamento. Un cliente que le había amenazado en repetidas ocasiones, y que mediante un nombre falso se personó en su casa para posteriormente violarla y agredirla.

Grace denunció los hechos a la policía, pero convencida que no sería tomada en serio, prefirió twittear una foto del agresor para alertar a las compañeras de trabajo de la zona, junto con un texto que afirmaba que ningún ser humano nunca debería tener que enfrentarse a este tipo de agresiones.

El hecho que sus clientes la conocen tan bien ha cambiado significativamente la experiencia en su trabajo. Cada día recibe declaraciones públicas de amor, proposiciones de matrimonio, invitaciones a eventos. Además, desde su reciente popularidad, casi todos los clientes aparecen con una botella de un buen whisky escocés.

Según dice Grace en una de sus entrevistas: 
“They know I love Scotch because I’m always talking about it on Twitter. So they bring a bottle and they want to sit and drink and talk and ask me about my day.“

Resulta curioso la relevancia que pueden tener las redes sociales en nuestros días. Grace pasó de codearse con expertos en marketing online a ser una estrella del Twitter entre sus colegas de profesión. Historias sorprendentes para tiempos en los que pocas cosas son capaces de impactarnos...

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