La Generación del Postureo

postureo uno

Hola soy Carlos, y sí yo también formo parte de la generación del #Postureo. Gran parte de los nacidos en la década de los 80 hasta mediados de los 90 formamos parte de ella, algunos probablemente sin quererlo, otros sin saberlo... el caso es que la abominable evolución nos ha llevado hasta aquí. Tras leer un artículo en Huffington Post hablando sobre el tema, y un video que me hizo pensar mucho (video aquí), decidí hacer la versión española con algunas interpretaciones y reflexiones propias.

Somos una generación que ha visto nacer y crecer internet a marchas inimaginables por nuestros padres en su juventud. Nos ha tocado vivir el nacimiento de la telefonía móvil, desde aquel Nokia 5110 o el Alcatel que parecía una compresa, el juego de la serpiente, las pantallas a color, luego táctiles, luego el 3G, facebook, twitter, instagram, badoo, por no hablar del DOWN... el 4G y un torbellino de novedades que han cambiado el prisma de cómo vemos las cosas.


No era suficiente con la globalización, sino que ahora tenemos acceso a cualquier tipo de información de forma casi instantánea, así como la posibilidad de compartirla con el mundo en el acto. Y eso nos gusta! Nos gusta compartir el lado bonito de nuestras vidas. Mostramos lo mejor de nuestro día a día al mundo a través de las redes, el paso por Starbucks en Instagram, tu último tatuaje con un lindo filtro, un día de piscina y mojitos en Facebook o poniendo morritos en Twitter, y eso nos hace sentir felices por un momento, porque de cara a la galería... somos la bomba!

Pero hay un problema. Nuestras vidas no son sólo lo que mostramos en nuestros perfiles. Hay algo detrás. El día tiene 24 horas y no siempre tenemos una sonrisa en la boca. También tenemos preocupaciones, problemas económicos, emocionales, laborales... y en ocasiones somos infelices. Pero claro, eso nuestros amigos de Facebook no lo saben.

Para llegar al núcleo del problema, primero hace falta definir una sencilla ecuación: 

Felicidad = Realidad – Expectativas 

Bastante simple, ¿verdad? Cuando la realidad de uno mismo es mayor a nuestras expectativas, somos felices. Por el contrario, cuando las cosas no suceden como nos imaginamos... llega la decepción y por tanto la falta de felicidad.

 

Para entender el contexto en el que nos encontramos la generación del Postureo, por llamarla de algún modo, echaremos la vista atrás hacia lo que vivieron nuestros padres y abuelos.

Nuestros padres, la mayoría nacidos en los 50´s y 60´s... y criados por nuestros abuelos, para quienes el postureo jamás existió. Abuelos nacidos tras la segunda guerra mundial, en época de vacas flacas, de mucha hambre y pocos lujos. Esta era una generación con una clara preocupación: la seguridad económica de la unidad familiar, y con una obsesión respecto a la formación de sus hijos (nuestros padres). Nuestros abuelos criaron a nuestros padres con la mentalidad de asegurarse un porvenir mediante el trabajo duro y el estudio de carreras seguras con las que labrarse un futuro prospero para si mismos. De esta forma, nuestros padres conseguirían superar lo que nuestros abuelos consiguieron. 

A nuestros padres se les enseñó que tras el trabajo llega la recompensa, que nadie regala nada, que los duros a cuatro pesetas no existen...

Nuestros padres dejaron su juventud atrás para adentrarse en una madurez llena de trabajo y esfuerzo. Ellos vieron como durante los 70´s, 80´s y 90´s tras la apertura económica española, las cosas se enderezaban. Fueron años de prosperidad económica sin precedentes. Su situación mejoró respecto a la de nuestros abuelos, más allá de sus expectativas. Esto les dejó un sentimiento de gratitud y optimismo. Al haber superado sus expectativas, el saldo neto de la felicidad era positivo! 

Con esta sensación frente al futuro, nuestros padres nos criaron bajo este prisma de optimismo. Todos aquellos padres que consiguieron mejorar la situación que les precedía, se encargaron de transmitir a sus hijos que ellos podían hacer lo mismo. Que la felicidad estaba a la vuelta de la esquina.

Este hecho nos dejó a la Generación del Postureo con muchas esperanzas sobre lo que podía ser nuestro futuro y el éxito de nuestras carreras.

 

Esto nos lleva al primer hecho consumado de nuestra generación:


La Generación del Postureo es tremendamente ambiciosa.

 

“Yo podría ser político, o abogado, o médico... pero es esa mi vocación? Eso es un rollo! Eso es de carcas chapados a la antigua” 

La generación del Postureo necesita algo más, un poco más de salsa en la carne. La seguridad laboral es para cobardes. Mientras que nuestros padres se conformaban con ir a ver películas al cine, la generación del Postureo quiere ser la estrella de su propia película. 

Tras realizar un estudio exhaustivo con la herramienta Google´s Ngran Viewer, una herramienta que muestra la densidad con la que aparece una determinada frase en los textos escritos durante un cierto periodo de tiempo, se ha visto que la frase “sigue tus sueños” o “sigue tu pasión” solo tiene presencia considerable durante los últimos 20 años, mientras que la frase “una carrera segura” parece que ha caído en el olvido.

a fulfilling career

a secure career

En resumen, parece que nuestra generación además de la prosperidad económica que nuestros padres ansiaban, queremos trabajar en algo que nos llene, hacerlo con pasión, disfrutar trabajando... algo que nuestros padres o abuelos no se planteaban. El trabajo era trabajo. Ahora no. Ahora queremos ser diseñadores de moda, fotógrafos, bloggers, modelos, tronistas de MHYV... 

Pero a esto se añade otra cosa. Mientras que nuestra generación es mucho más ambiciosa que nuestros padres en cuanto al puesto laboral se refiere... a todos nosotros se nos ha transmitido un mensaje a lo largo de nuestra infancia: Tú eres especial!

 

Este es el momento de sacar a la luz el segundo factor clave de la Generación del Postureo:

 

La Generación del Postureo se decepciona facilmente.

 

Se nos ha transmitido durante nuestra infancia lo maravillosos que somos cada uno de nosotros.

Con este sentimiento pensamos que todo el mundo tendrá su carrera, pero nosotros somos especiales! “Mi carrera laboral y mi vida llegarán más lejos y superará a las vidas de mi alrededor!” Así pues cada miembro de la Generación del Postureo pensamos que el destino nos está reservando un futuro prometedor, lleno de gloría, fama y riqueza... pero claro, los unicornios no existen. 

Luego llega la decepción. Cuando teníamos 18 años, nos veíamos con 30 años conduciendo un BMW, ganando 2.000 euros netos al mes y con un ático... pero esto no va a pasar. Nos creíamos especiales, pero todos somos muy parecidos. No somos distintos a la media. 

La primera decepción aparece cuando nos incorporamos al mercado laboral. Acabamos nuestra formación y empieza nuestra nueva vida. En la mente de los miembros de la Generación del Postureo existe una idea grabada: “Un tipo tan excepcional y brillante como yo, pronto estará subiendo escalones como la espuma, sólo es cuestión de tiempo que alguien descubra mi talento y vea lo fabuloso y especial que soy”

Desafortunadamente, el mundo no resulta tan fácil, y la verdad es que las carreras profesionales son duras y se basan en el trabajo y el esfuerzo. El éxito lleva su tiempo, hace falta sangre, sudor y lágrimas para llegar a lo más alto, y no sólo para ser una estrella del rock, sino que también lo es para convertirse en un policía local o profesor de escuela. Y no nos engañemos, poca gente alcanza el éxito profesional antes de los 30 años. 

Pero a la Generación del Postureo le cuesta aceptar esta idea.

El mundo real es crudo, y muchas veces no coincide con lo que teníamos en mente para nosotros. Acabamos nuestras carreras, nos sumergimos en un mundo laboral turbulento en el que te podrás sentir afortunado si cobras 950 euros por trabajar 40 horas a la semana más horas extra, estás sin remunerar.

El resultado: La realidad no cubre nuestras expectativas = Frustración y Decepción

Nuestra ambición parece que nos ha jugado una mala pasada. Y con esto no quiero decir que no hay que ser ambicioso, porque obviamente hay que serlo. Pero también hay que valorar la situación en la que cada uno se encuentra y encontrar un equilibrio en el que “realidad – expectativas” no resulte un desastre.

 

Pero aquí no acaba todo, y la cosa se complica aún más.

  

La Generación del Postureo acaba ridiculizada

 

Está claro que algunos de nuestros compañeros de colegio llegarán más alto que otros. Incluso los habrá que superen las carreras de sus padres... y existe una herramienta que nos permitirá verlo: Facebook.

Allí veremos si Fulano ha estudiado en Houston, o trabaja de traje y corbata en un famoso despacho de abogados en Madrid, o si pasa sus vacaciones en Marbella. Os presentamos el nuevo fenómeno moderno. Diseña tu vida a través de Facebook

 

Como dijimos anteriormente, las redes sociales nos permiten mostrar aquello que queremos. Esto hace que fabriquemos nuestro propio mundo donde A)El resto del mundo tiene vidas interesantísimas, B)Todo el mundo sale guapísimo en las fotos y C)La gente comenta lo divertida y satisfactoria que es su vida...

Esto nos hace pensar que a todo el mundo le va de perlas menos a nosotros, haciendo sumar puntos a nuestra miseria personal.

Por razones como esta nos venimos abajo en ocasiones, sintiéndonos frustrados y decepcionados. Probablemente, tanto tu como yo vayamos por el buen camino. Estamos trabajando, poniendo semillas para sembrar un futuro, y así poder recoger los frutos el día de mañana, pero a veces sentimos esa sensación de que las cosas no funcionan.

 

Por todo esto, aquí vienen algunos consejos:

 

1) Sigue siendo igual de ambicioso:  El mundo que conocemos hoy está lleno de oportunidades para la gente ambiciosa, el éxito está ahí, pero sólo llegará con el trabajo y el sudor de tu frente. Como dijo Picasso, la inspiración llega, pero debe encontrarte trabajando. Pues yo digo lo mismo pero con el éxito. Sin trabajo dificilmente llegará.

2) Deja de pensar que eres especial.  La realidad es que probablemente no seas especial. Seguramente tengas dos brazos, dos piernas, dos ojos y todo una vida por delante para ganar experiencia y conocimiento. Ahora eres un pollo recién salido del cascarón, y poco tendrás que ofrecer. Llegarás a convertirte en especial trabajando duro, sabiendo cosas que el resto no sabe, desarrollando habilidades que te distingan, pero todo ello requiere tiempo y esfuerzo. 

3) Ignora las vidas del resto. Lo que haga el resto no debería preocuparte. Cada uno tiene sus propias circunstancias a su alrededor. No te fíes de las apariencias que reflejan las redes sociales porque son solo eso: apariencias. Ellos también se despiertan con el pelo hecho un asco, y huelen mal si sudan, incluso ellas se ponen tapa-ojeras para no parecer la novia de Chuky. La realidad es que si te centras en tus cosas, nunca tendrás que envidiar a nadie. Lucha por lo tuyo, y lucha con ganas!

Compartir

Compartir

Compartir